Bruja perfecta, relación perfecta… ¿o no?
On Junio 16, 2017 | 1 Comments
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Kassandra sonrió satisfecha echando un ojo a todo su alrededor. Había conseguido hacer los hechizos adecuados para, en cuestión de segundos, tener todo lo que quería realizado. Y en unos segundos menos de los que se había propuesto. Cada tarea estaba saliendo tal y como lo quería, la perfección al poder, como le decían sus amigas.

Odiaba los imprevistos y siempre estaba organizándose de acuerdo al tiempo de que disponía para que, al finalizar el día, pudiera disfrutar de la satisfacción que sentía al saber que todos los quehaceres estaban más que hechos.

Entró en el baño fijándose en todos los enseres que había colocado en el mismo para darse un baño de burbujas antes de enfundarse en un apretado vestido para salir con su cita de esa noche, la persona que llevaba tiempo haciendo que se comportara como una chiquilla a pesar de sus treinta años.

Se deshizo de su ropa y, desnuda, se introdujo en el agua previamente preparada con la temperatura justa y las burbujas adecuadas, como a ella le gustaba. Suspiró de gusto relajándose. Tenía sólo una hora pero lo había dispuesto para disfrutar de ese baño por lo menos durante treinta minutos.

Abrió los ojos enfocándolos hacia un paño y murmuró haciendo que éste se moviera solo, se metiera en el agua y nadara hacia ella. Empezó a recorrerle sus brazos, saliendo del agua y calentando a su paso los hombros mientras ella se dejaba caer un poco más en la bañera para descansar. Esa noche iba a ser especial, como lo era el día de San Valentín. No es que le gustara mucho, pero su amante había insistido tanto que ya soñaba con esa fecha que ahora había llegado.

Una hora y diez minutos después, su vestido rojo ceñido a sus curvas con una raja que iba desde medio muslo hasta abajo del todo, cayendo al suelo pese a sus tacones, rojos también, de casi diez centímetros de altura, marcaban el lugar donde llevaba esperando que su acompañante accionara el botón de su piso avisándola que estaba allí. Taconeaba nerviosa con el zapato mientras tenía los brazos cruzados, los labios apretados para no soltar cualquier improperio. Sus ojos se giraron hacia una silla y ésta explotó en un fuego que se obligó a controlar exhalando el aire de su boca poco a poco para extinguirlo y volver a dejar el asiento como estaba en un principio. Por tercera vez.

Su pelo moreno empezaba a electrificarse por los nervios que iba acumulando. Él sabía que no debía llegar tarde nunca. Lo sabía. Era consciente de que ella era “doña perfecta”, que todo estaba estudiado y analizado milimétricamente para ser… una bruja perfecta. Y ahora, por su ineptitud, todos sus planes se estaban yendo al traste por culpa de su tardanza.

Miró la hora de nuevo en la pared donde tenía un curioso reloj con la imagen de varias brujitas que valían para cada número del mismo y gruñó. Ella era perfecta, no podía tener una pareja que no lo fuera. Cuando llegara, ella…

El sonido del timbre hizo que sus pensamientos se transformaran en un fuego interior que crepitaba con fuerza pidiendo venganza ante el ser que había puesto en entredicho su propia existencia. ¡¡Ella era la perfección en persona y ahora había fallado!!

Sin moverse del sitio, la puerta se abrió dejando que la persona al otro lado se mostrara para ella al tiempo que le hacía consciente de su enfado. Iba ataviado con un traje azul marino y una camisa blanca. En su mano sostenía un ramo de rosas blancas, catorce, para ser exactos. Sonreía de una forma enigmática.

–Perdón por el retraso.

–¿Perdón? ¿Eso es lo único que vas a decir?

Lo vio avanzar y cerrar la puerta con tanta tranquilidad que la encrespó aún más. Su pelo empezó a alzarse por encima de su cabeza, su temperamento estallando al ver que a él no le importaba.

–¿Tienes idea de lo que has hecho? –le inquirió siseando para no explotar y hacerle cualquier cosa.

–Sí. Lo lamento.

–Voy a hacerte el ser más perfecto… ¿lo sabes?

Una sonrisa cruzó el rostro de él agachándolo para que ella no la viera.

–Acepto cualquier castigo… –murmuró él.

Kassandra entrecerró el ceño y lo miró achinando los ojos. Hizo aparecer unas cadenas que le inmovilizaron las piernas y los brazos mientras la ropa se iba desabrochando sola, sin ella rozarlo, a pesar de que, para él, bien podía parecer eso. Cuando tuvo la camisa abierta, se acercó posando sus manos sobre el torso, subiendo hasta los hombros para después, clavándole las uñas, ir descendiendo marcándole por el camino, dejándole una señal en la misma piel, haciéndole gemir, mitad de placer, mitad de dolor.

Siguió bajando hasta donde estaba la cinturilla de su ropa interior. Le estorbaba…

Convocó unas tijeras que, sin ninguna acción por su parte, fueron cortando las telas de la chaqueta, la camisa y los pantalones. Poco a poco fue quedando desnudo bajo su inspección, salvo los boxers que los mantuvo aunque era sabedora que, a duras penas podían contener la erección que peleaba por escapar de su sujeción.

Se situó detrás de él pasando por los costados sus manos para rodearle la cintura, bajando las palmas para rozarle su miembro, sin dejarle libre, provocándole, incitándole, notando cómo trataba de mover sus caderas en un intento por darse placer, uno que, después de haberla hecho ser imperfecta por esos minutos, no se merecía.

Recogió su entrepierna y apretó haciéndole encogerse por esa acción y que, del rostro de ella, naciera una sonrisa pícara y juguetona. ¿Acaso creía que lo dejaría disfrutar tan fácilmente?

–Me has hecho ser imperfecta… –susurró al oído, lamiéndolo a continuación.

–Lo siento, Kassandra… –respondió él arqueando hacia atrás su cuello.

Aprovechó entonces para morderle y succionarle dejándole la marca de su beso en la garganta.

–Ya lo creo que lo vas a sentir –lo avisó antes de volver a frotar las manos contra su paquete. Alzó una de ellas pellizcándole los pezones con fuerza, tirando de ellos mientras el ruido de las cadenas le advertía de los esfuerzos de él por tratar de liberarse.

Descendió acariciándolo con los dedos, sintiendo cómo se contraía ante el contacto, hasta llegar al elástico de la prenda, apartándola y metiéndose dentro para estar más cerca de ese calor y humedad que ya se filtraba por la ropa dejándole en evidencia.

Tomó en su mano el miembro percibiendo su grosor y longitud junto a su dureza. Situó uno de sus dedos en la punta manchándose en cuestión de segundos, pero, sin retirarlo, haciendo círculos que hacía que de sus labios salieran más gemidos que empezaban a excitarla. Pero había sido malo; la había hecho fallar en su perfección y merecía lo que tenía en mente.

Con las tijeras que todavía estaban levitando por la habitación, cortó los dos extremos de los boxers cayendo éstos al suelo y dejando que su pene por fin se notara libre y se dispusiera hacia delante dejando clara evidencia del estado de su dueño.

Recogió el pene con una de sus manos empezando a recorrerlo hacia delante y detrás, presionando y relajando a su paso, mientras las caderas se movían aun sin él quererlo, provocándola por detrás, deseosa de probar pero sabiendo que no era posible eso.

Poco faltaba para su explosión, lo notaba en la respiración entrecortada, los gruñidos, el movimiento candente de su cuerpo…

–Mi amante quiere llegar, ¿verdad?

–Sí, por favor, Kass, no pares ahora…

–Claro que no voy a parar… –le dijo aumentando el movimiento y haciendo que todo en él se contrajera. Estaba a punto, sólo un poco más y….

Gritó frustrado aguantando el dolor cuando notó la presión en su miembro y el verse incapacitado para explotar con su propio placer.

–¡¡Kassandra!! –le espetó, furioso.

Ella se apartó observándole temblar y gruñir lleno de desesperación. Enfocó sus ojos a la pequeña herramienta que le había servido para su pequeña venganza: un cinturón de castidad atrapando su pene y testículos, impidiéndole deleitarse de esa sensación que había buscado y no le iba a dar por no haber sido perfecto, como ella lo era. La noche, no hacía más que empezar.

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Comments1
Maribel Diaz Reyes Posted Junio 17, 2017 at3:45 am   Responder

Como nos dejas así. Sin saber más y cuando mejor se ponía. Kayla eres más malvada que Kassandra.😂😂😂

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