Relato gratis: Y comieron perdices…
On January 29, 2015 | 2 Comments
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¡¡Buenas!! Hacía mucho que no dejaba nada por aquí y como tenía este pequeño relato que hice para una revista he pensado que, para los que no lo hayan visto, o leído, aquí podrán hacerlo.

Se trata de una continuación de la película Maléfica que seguro que habrás visto (y si no es así te la recomiendo, a mí me gustó mucho). Y, bueno, lo llevé a un lado un poco más… adulto. Espero que te guste este relato gratis.

–Maléfica, ¡basta! –gritó desesperado Diabal derrumbándose en el suelo del lugar donde estaban–, ya está bien, por favor.

–¿Tú no te diviertes? –preguntó son una sonrisa torcida ondeando la mano de nuevo y haciendo que se transformara en un caballo, un lobo, un pajarillo, un hámster…

–¡No! –chilló con todos los sonidos animales a los que le convertía una y otra vez hasta poder sacar de su boca un sonido más humano–. Maléfica, esto es humillante…

–Pero divertido… Una «mascota» debe hacer cualquier cosa por divertir a su dueña… –picó ella a sabiendas que odiaba que lo llamara así.

Diabal, en su forma humana, se acercó hasta donde estaba enfrentándola si retirar la mirada de sus ojos. Tenía esa mirada pícara que solo unos pocos conocían, los podía contar con los dedos de una mano y aún así le sobrarían tres. Bajó la mirada hacia sus labios, húmedos, algo inflamados, y no pudo evitar lamerse los suyos propios anhelante por esas palabras que no terminaban de salir.

–Adelante… –susurró ella–. Quítame el aburrimiento.

La boca de Diabal se ensanchó en una sonrisa al escucharla, al hacer que sus oídos pudieran escuchar el mágico canto que era lo que le había dicho dándole carta blanca para demostrar de lo que era capaz en su forma humana, de lo que había aprendido de estar tantos meses con ella, tantas miradas indiscretas sobre los humanos cuando pensaban que no miraba nadie. Ahora era su turno.

Besó los labios con devoción, con tanta adoración que pensó se quemaría con tanta espera. Notó las manos de Maléfica rozándole por la espalda y supo que sus ropas ya no estaban, de nuevo vueltas a desaparecer por arte de magia. Pero no importaba, pues donde estaban de poco servían éstas.

La invitó a tumbarse sobre la cama, sus alas extendidas y abiertas pero bien sabía que, si quería, podía doblarlas y envolverlos a ambos, echar a volar como tantas veces había hecho cuando la había llevado al culmen, cuando le había enseñado lo que se estaba perdiendo, lo que un hombre no había sido capaz de darle en todos sus años. Él se encargaba de ello, de venerarla, de quererla. De amarla.

Prosiguió por su mentón mordiéndolo suavemente para sacar la lengua y recorrer el cuello, de ahí al centro de su pecho, en ese lugar donde tenía una elección difícil para ir a la derecha o a la izquierda. Fueron sus manos las que decidieron no concederle tal tesoro al abarcar el contorno de los senos en torno a ellos, con sus dedos acariciándole suavemente, provocándole suaves gemidos que escapaban de sus labios y aceleraban el pulso de su corazón.

Corazón… Se acercó a ese lugar y lo besó manteniéndose unido por unos segundos escuchando con los labios el latido del mismo. ¿Cómo podía apaciguarle un sonido como tal?

–Diabal, ¿qué estás haciendo? –inquirió ella, sus ojos pegados a él.

–Ocuparme de que no te aburras.

Con el dedo corazón de la mano derecha fue descendiendo por su vientre hacia un centro más oculto a los demás, menos a él ahora. Humedad y necesidad. No se aburría ni mucho menos, estaba encantada con su atención…

–¿Sabes que no puedes darte alivio tú, mi querido Diabal? Solo a mí…

–¿¡Qué!? –No se esperaba esa reacción de ella, no ahora que su cuerpo se había incendiado igual que el de ella, que esperaba la señal para llevarla a ese lugar donde ambos despegaban sin necesidad de utilizar las alas, a uno que solo ellos alcanzaban en esos momentos.

–Ya lo sabes, has dicho antes que querías no aburrirme, eso no quiere decir que te de permiso para que «mi mascota» se agote a la primera.

Condenaba boca tenía. Había sido su perdición desde el primer momento. Pero no había dicho que no pudiera ir después a su encuentro… Eso le daba, una oportunidad. Si no muchas… Si era capaz de hacerla enloquecer con su toque estaba seguro que conseguiría arrebatarle lo que ahora todo su ser quería y no podía.

Bajó hasta ese lugar apartando esa parte que lo ocultaba e introdujo un dedo, dos después, para rozarla, para acariciarla despacio, con sentimiento, dejando mientras un camino de besos por el cuerpo hasta alcanzar el monte de Venus y, finalmente, inhalar su aroma antes de que su boca tomara el relevo de los dedos utilizados, su boca haciendo las maravillas que ella había pedido sin hablar, pero que sabía las deseaba.

Y mientras, Maléfica se retorcía entre las sábanas, sus manos agarrando ambos extremos como si con ello pudiera parar al visitante que estaba entre sus piernas, que la dejara de atormentar mientras se aproximaba un final con punto y aparte, como siempre era… Uno. Dos. Tres… no se detenía a pesar de los gritos que daba cuando uno a uno fueron llegando, haciendo que estuviera más sensible, que le fuera más difícil conducirla al siguiente.

–Basta, basta, Diabal, basta… –susurró casi exhausta después de la última explosión. Le rozó la cabeza y tiró de su pelo para apartarla de su piel, un rostro completamente humedecido por sus atenciones.

–¿Ya te estás divirtiendo? –le preguntó, inocente.

–Condenado seas… –masculló ella. Diabal sonrió antes de rozarla con su mano y provocarle un estremecimiento más que la catapultó a un nuevo lugar lleno de felicidad y placer como nunca antes había conocido. Antes de Diabal…

–Felices para siempre… –escuchó en su oído al acercarse a ella y besarla en la boca.

Maléfica lo abrazó sintiendo que estaban unidos no solo por esas partes que se tocaban sus cuerpos sino por una más interna. Apretó sus piernas y escuchó un gruñido más.

–¿Y si la próxima te convierto en perdiz?

–¿Vas a hacer realidad ahora eso de «Y comieron perdices»?

FIN

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Comments2
Desiree Posted February 3, 2015 at4:32 am   Reply

Me gusto muchas veces!!
Sabes q viendo Malefica yo pense q Diabal y ella se iban a enamorar.

Gracias por ese extra 😉

Encarni Arcoya Posted February 27, 2015 at5:04 pm   Reply

Eso me pasó a mí, por eso es que lo hice. Digamos que era darle un pequeño broche final jajajaja.

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