Encuentro – Relato corto –
On November 20, 2013 | 0 Comments
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Hoy he pensado que, para variar un poco, os voy a dejar algo de lo que he escrito hace poco. Se trata de un relato corto que espero os guste.

29 de septiembre

Sus ojos se iban una y otra vez al reloj que presidía la sala donde, ubicados en cubículos divididos por mamparas, trabajaban todos haciendo llamadas que rara vez eran respondidas de forma positiva, mucho menos consiguiendo que el cliente accediera en la compra. Ya había notado la crisis al ver desaparecer a muchos de sus compañeros y no dudaba que, los pocos que quedaban, salieran en menos de seis meses.

Solo quedaban dos llamadas por hacer ese día pero no podía concentrarse, más pendiente de la cita que tendría a la salida. ¿Cómo había sido capaz de aceptar? Y aún así, su cuerpo se estremecía de deseo recordando lo que había sentido en esa ocasión.

Dos semanas antes

  • Buenos días, llamo de Entertainment Ocean, ¿me permite unos minutos de su tiempo? – Dijo como si se tratara de una grabadora, tantas veces como había dicho ya en ese día lo mismo.

  • ¿Qué desea? – Abrió los ojos y se removió en la silla. Esa voz, la forma en que las palabras habían sido pronunciadas, el timbre, la cadencia, la entonación. No sabía cuál de ellas había sido el detonante pero necesitaba volverla a escuchar.

  • Yo… – Por primera vez tuvo que mirar el papel que hacía meses no había tocado después de las veinte o treinta primeras llamadas donde se había acabado por aprender el texto. – Disculpe, llamo para presentar uno de nuestros últimos productos, si me deja… – Se detuvo esperando que contestara para volver a escuchar esa voz.

  • ¿Esto le resulta enriquecedor? – Cerró los ojos dejándose llevar por el sonido. – Respóndame.

  • ¿Perdón? – Notó cómo subían los colores a sus mejillas esperando que no se dieran cuenta. ¿Cómo había acabado en esa situación? – Discúlpeme, ¿le importaría repetir la pregunta, por favor?

  • Veo que educación no te falta. – Murmuró con esa cadencia de voz que hacía estremecer todo su cuerpo como si reaccionara a la misma. – Quizás un poco de agudeza…

  • Lo siento mucho. – Interrumpió con brusquedad, su tono de voz denotando enfado. – Si no le importa repetir su pregunta, estaría encantad…

  • ¿Así que también tienes genio? No está mal eso; me gusta.

Esas dos simples palabras… “Me gusta” habían sonado maravillosas con esa voz. El enojo se borró y una sonrisa fue apareciendo en su rostro sintiendo como si volara. ¿Por solo unas palabras?

  • Supongo que tendrás un lugar más o menos íntimo ahí. – Continuó haciendo que mirara a su alrededor. Había algunos compañeros pero lo que era más grave sería la grabación de la conversación…

  • No es lo que se diga muy íntimo que digamos… Nos graban. – Susurró. ¿No se suponía que debía vender el producto? ¿Qué hacía entablando conversación con alguien de quien solo conocía su número de teléfono?

  • Pues quizás debieras borrar la grabación después. – Replicó. – Porque si te tuviera aquí en este momento serías tú quien me tendría que acariciar dándote permiso para que tus manos pasaran por mi cuerpo, para sentir su forma y grabártela a fuego mientras me encargo de sujetarte y restringirte. Te ocuparías de mi placer hasta satisfacerme y yo te recompensaría besando ese cuello, el lóbulo de la oreja que seguro es uno de tus puntos erógenos, tus labios,… Metiendo mi mano entre tu camiseta y bajando hasta alcanzar…

  • Por Dios, no siga, por favor… – Susurró echándose hacia delante mientras se convulsionaba ante semejante escena. Y lo peor era que la había podido imaginar en su mente como si estuviera en ella. Su mano se detuvo a escasos milímetros de su sexo.

  • 29 de septiembre, 7 de la tarde. Apartamento K de la urbanización St Joan Delight. Creo que sabrás encontrarlo sin problemas, ¿verdad? Te prohíbo tocarte y te prometo un disfrute como nunca antes lo has soñado. No tienes nada de qué preocuparte, amore, te esperaré. Tú decides.

No había tenido tiempo de replicar, la línea se cortó aunque conservaba su número.

***

Aún no había decidido si acudiría a la cita. Y a pesar de todo, desde lo ocurrido, había soñado con ese momento.

  • ¡Hora de salir! – Exclamó Paul, su compañero de fila, estirándose con varios sonidos guturales. – ¿Tienes algún plan?

20 minutos después

Ya no sabía cuántas veces había subido y bajado la escalera del edificio ni cuántas se había plantado delante de la puerta sin atreverse a pulsar el timbre. Miró su reloj; 7 en punto.

De alguna forma sabía que, si no llamaba, perdería la oportunidad. No parecía que fuera algo peligroso y quería hacerlo pero… Sin darse cuenta, el sonido del timbre embargó todo el pasillo y empezó a sentirse fuera de lugar. ¿Cómo estaba haciendo eso?

Fue a darse la vuelta cuando la puerta se abrió.

  • Sabía que no me defraudarías.

Sonrió embobado. Ella era lo que siempre había buscado… una verdadera dominante.

FIN

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